Iglesia
El legado de la magnificencia

El Monasterio de Santa María del Valle guarda entre los muros de su iglesia el recuerdo  de la generosidad de sus fundadores y patronos. Una herencia que nace vinculada a un mundo pleno de espiritualidad: el de la Orden contemplativa de las clarisas.

La iglesia, levantada en el siglo XV, posee una estructura mudéjar (capilla, nave y coro) que sigue el modelo de los conventos clarianos. Con el tiempo irá acogiendo reformas y añadidos que, sin modificar su configuración, expresaron las necesidades religiosas de la Orden y de prestigio y devocionales de la Casa de Feria.

Los Suárez de Figueroa acometieron un intenso patronazgo en la iglesia, que surgió como panteón de su linaje. Un lugar de enterramiento que respondía a la necesidades religiosas de sus miembros y a los gustos sociales y artísticos de cada periodo.

Fieles defensores de la fe católica, financiaron también en este templo obras de arte para incentivar el fervor popular. Algunas tan bellas como el Relicario. En todas estas piezas participaron artistas y artesanos de Zafra y de su entorno, algunos de calidad renombrada.

Las clarisas han protegido este ámbito, el más significativo del convento, para legarlo a la posteridad. Un espacio que viven de manera continua y de forma prácticamente inalterable.

Sepulcro de Garci Laso de la Vega.  
 
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