Sala de Grada y Sala de Miraflores
Intramuros:
La Humanidad ha dado personajes que han marcado un camino continuado por otros. Esto ha sido y es frecuente en la vida religiosa. La falta de compresión, de ayuda y de amistad entre los hombres lo hacía necesario. En la fe católica son muchas las figuras que han sobresalido. Personas que han propuesto un acercamiento a Dios como medio para resolver los problemas humanos. Así, en la Edad Media, donde religión, superstición, pobreza y riqueza se mezclan, surgen quienes desafían esa realidad y plantean una vuelta al origen del mensaje de Cristo. Es en este ambiente donde aparece Francisco de Asís, cuyos ideales son propagados por las órdenes que brotan de su obra. Como la de las hermanas o damas pobres, que fundase Clara de Asís. Clara, con un marcado carácter religioso, se ve influenciada por el mensaje de Francisco, surgiendo entre ambos una profunda relación que marcó sus caminos. Una vida contemplativa con senderos distintos: la peregrinación para él, la clausura para ella. La obra de Santa Clara se refleja en la forma de vida de las clarisas, que tiene como finalidad interceder ante Dios por los hombres. Un modelo que se vive en oración, sacrificio e intramuros. Una clausura de muros difíciles de traspasar, pero de la que no se desea salir.
    Vista de Sala.